AMOR DE CABARET

El ofuscado

“Si me vas a señalar compruébalo y méteme a la cárcel”. “Como presidente municipal te respeto, pero como ser humano no vales nada”, le despabiló a Bautista Dávila, quien en la seriedad de su personaje le respondió: “Querías que nombraran a fuerza a tu proveedor en Seguridad Pública”.

ANTONIO MUNDACA

Con todo y juramentos sagrados, y un currículum como empresario restaurantero y trabajador de una empresa socialmente responsable, el Regidor de Seguridad Pública, Julián Cruz, quedó muy raspado después de ser señalado de haber pedido 5 millones de pesos y obras, y de refilón, de querer hacer negocio como concejal con los uniformes de los policías.

A diez días de la sesión de cabildo y su ofuscamiento, quedan más sus perdones ante la tribuna de la sala, que sus acciones.  Fue el regidor visiblemente más molesto, al grado de jurar por su señora madre ya fallecida, nunca haberle pedido dinero al presidente, y éste, sin retractarse de sus dichos, hoy lo placea en aras de la institucionalidad.

Julián Cruz era considerado el Regidor de “oposición” más cercano al davilismo, quizá por eso se sintió con la confianza de haber convenido con proveedores sin saber que iba a ser exhibido sin posibilidad de defensa: “No hay transparencia”, “No tengo información directa tuya”, “tengo que tocar puertas por otro lado porque tú no me das información”, y siguió en su defensa imposible.

“Si me vas a señalar compruébalo y méteme a la cárcel”. “Como presidente municipal te respeto, pero como ser humano no vales nada”, le despabiló a Bautista Dávila, quien en la seriedad de su personaje le respondió: “Querías que nombraran a fuerza a tu proveedor en Seguridad Pública”.

A diez días lo que parecía una relación rota y una verdadera oposición se selló con las flores del boletín del 24 de mayo de 2017. En San Bartolo, Julián Cruz volvió a ser institucional, no sin antes mencionar en inciertos pasillos de varios lugares imprecisos, algo sobre una empresa fuereña llamada Smart Vial que a pesar de no cumplir con los estándares de calidad, fue la que le bajó la chamba. ¿Si lo dijo? ¿Será?

 

Artículo anterior

El apuntador

Artículo siguiente

La chambeadora

elmuromx

elmuromx

Periodismo de investigación

Sin comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *