AMOR DE CABARET

El sospechoso

Ibrahín Sánchez en la campaña de Fernando Bautista operó redes sociales con la creación de boots o perfiles falsos y cuentas de defensa a las actividades del entonces candidato petista. Elaboró la imagen de campaña pero sus especialidades fueron otras. El Presidente Municipal lo supo, lo permitió y lo defendió a pesar de que quedó expuesta esta historia y sus detalles en el Hotel Villa Esmeralda

ANTONIO MUNDACA

Un par de días después de la declaración del Presidente Municipal Fernando Bautista Dávila contra sus regidores por haberle pedido dinero a cambio de los votos que aprobarían el paquete de obras 2017, inició una campaña contra los servidores públicos visiblemente diseñada por un arquitecto oculto.

Un informante sospechoso que para la mayoría de los medios de comunicación de Tuxtepec tiene nombre y apellido es Ibrahín Sánchez. El mismo funcionario que  fue protegido por el munícipe a principios de marzo, a pesar de haber sido señalado por directores y reporteros como el operador de diversos ataques en redes sociales, y haber participado de manera activa junto al ex Secretario Técnico, Pablo Estrada Tenorio, en las llamadas a los dueños de medios de comunicación, para obligarlos a que “aminoraran” sus protestas de espionaje y censura, y que por poco  les cuesta el trabajo a varios periodistas por el manejo de información crítica que realizaron, al ejercer su derecho a la protesta.

Las señales de intolerancia sobre el libre pensamiento siguieron con la toma de fotografías por parte de un equipo que encabezó Ibrahín Sánchez en aquel momento, y que fueron hechos que se le hicieron saber al Presidente Municipal Fernando Bautista Dávila en una reunión donde estuvieron 30 periodistas de Tuxtepec y 16 medios de comunicación regionales, y que fueron temas independientes a las denuncias de espionaje, y que en aquella ocasión al presidente no le quedó de otra más que defender lo indefendible.

Ibrahín Sánchez en la campaña de Fernando Bautista operó redes sociales con la creación de boots o perfiles falsos y cuentas de defensa a las actividades del entonces candidato petista. Elaboró la imagen de campaña pero sus especialidades fueron otras. El Presidente Municipal lo supo, lo permitió y lo defendió a pesar de que quedó expuesta esta historia y sus detalles en el Hotel Villa Esmeralda, por quienes cubrieron a pie la campaña proselitista del ahora Presidente tuxtepecano. Información que ahora está en poder de todos esos reporteros.

Este contexto sirve para entender las sospechas de estos días que corren. El 15 de mayo fue enviado a los medios de comunicación un video – a través de una lista de correos que es casi seguro- solo pueden tener dos oficinas del Ayuntamiento: La Dirección de Comunicación Social y La Dirección de Imagen. En ese video existe una burda y  falsa imitación de errores ortográficos y a través de la edición se habla de la sesión de cabildo dando datos reveladores contra miembros del gobierno municipal: Se ataca al asesor financiero, Omar Pérez, acusándolo de cuadrar dinero desviado, se ataca a Miguel Herrera donde se menciona fue beneficiado con dos Jettas por un contratista, se ataca al Director de Comunicación José Villamil Azamar, pero sobre todo se critica al Secretario Municipal Ramón Herrera: Los ataques fueron a los círculos de poder que sustituyeron a una burbuja de presidencia que aparentemente se fue en el mes de marzo, pero que no fue así. A esa burbuja pertenece Ibrahím Sánchez. Es una extensión de la misma, un brazo y ya.

Los videos que siguieron fueron contra Paco Niño el 18 de mayo donde se le nombró “Paco Chismes”,  el 17 de mayo contra Álvaro Bacelis, “Álvaro Billetes” y el mismo día contra Julián Cruz, “Julián se le agrio la salsa”. Todos los videos fueron enviados a 53 correos electrónicos incluído el correo del Director de Imagen, y se publicó como información “chusca” en tres medios locales donde los tres regidores fueron lapidados por muchas cuentas falsas.

Pudo ser cualquiera. El gen del autoritarismo tiene enemigos verdaderos, pero también imaginarios. En las juntas editoriales, en las pláticas de café, en las redacciones de los medios de comunicación, se sospecha de Ibrahín Sánchez y de asesores ocultos localizables por sus facturas. Y puede ser que Ibrahín Sánchez o su equipo no hayan sido,  pero este tipo de trabajos los realizó en la campaña política, y el presidente Dávila lo sabe, y los reporteros también.

 

 

 

 

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