Empleada fiel, conoce las entrañas del PRI por varios sexenios y los hilos sensibles de congresistas ambiciosos. Su nombramiento como presidenta de Jucopo en el último año legislativo apunta a un engrane para que sus patrones (Alejandro y José Murat) sigan manteniendo la gobernabilidad en un Congreso Oaxaqueño, que de entrada ya aprobó el endeudamiento de la entidad, previo cabildeo de la poderosa ex Secretaria de Salud de Diódoro Carrasco.
ANTONIO MUNDACA
María de las Nieves García Fernández es la muratista perfecta. Quizá la única en el neomuratismo que ha defendido a su jefe con dignidad institucional ante los yerros de Alejandro Murat, que a un año de “prometer el cambio juntos”, ha dejado una administración con un color gris rata de pasarela. Y es que ante la invasión de la juniorburbuja que vino del Infonavit y ante la pugna de resentidos del evielismo y los compromisos forzados del papá José Murat -que colocó a sus viejos lobos a cuidarle la parcela al hijo, incluida María de las Nieves- el año del cachorro Murat se ha ido en deslealtades internas.
Como de la fracción priísta de la LXIII Legislatura del Congreso del Estado, dicen los diputados consultados, que María de las Nieves ha sido la gran interlocutora, la fiel, la defensora, la mano de hierro ante los embates de los grupos legislativos que piden su mochada por aprobar las propuestas del ejecutivo. Ha sido la interlocutora con panistas, perredistas, petistas y la chiquillada ávida de arar del presupuesto. Quizá por eso dicen es la propuesta del Gobernador, al menos la de su corazoncito para encabezar la formula al senado.
Empleada fiel, conoce las entrañas del PRI por varios sexenios y los hilos sensibles de congresistas ambiciosos. Su nombramiento como presidenta de Jucopo en el último año legislativo apunta a un engrane para que sus patrones (Alejandro y José Murat) sigan manteniendo la gobernabilidad en un Congreso Oaxaqueño, que de entrada ya aprobó el endeudamiento de la entidad, previo cabildeo de la poderosa ex Secretaria de Salud de Diódoro Carrasco.


