AMOR DE CABARET

El agente

Vicente Francisco realizó hace una semana su cierre de actividades –único agente de policía que lo hizo- donde estuvieron representantes de Morena y autoridades municipales, incluido el mismísimo Gaudencio López, que afirmó “la reelección no pasará”

ANTONIO MUNDACA

Vientos de lucha soplan en San Úrsula ante la inminente búsqueda de reelección como agente de policía a Gabino Vicente Francisco. Sin embargo, para su aspiración existen dos impedimentos que amagan con una controversia Constitucional: la convocatoria emitida por la Dirección de Gobernación que encabeza Gaudencio López Solís -que impide la reelección- y la intentona del gobierno municipal por impedir que Gabino Vicente vuelva a ser agente al estar identificado con el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena).

Sin embargo, dicha comunidad –que se rige por usos y costumbres- le da la autonomía por encima de la convocatoria para designar mediante una asamblea su representación ante la nueva administración municipal de origen petista. De darse la reelección de Gabino Vicente, se crearía un procedente nunca antes visto en agencias tuxtepecanas, donde el desafío a la convocatoria podría extenderse a otras comunidades -especialmente las de origen indígena-, además de que sería una reivindicación a pobladores chinantecos y mazatecos que obligaría a una revisión sobre el uso político de los usos y costumbres como forma de autogobierno, sobre todo cuando la elección de agentes municipales suele ser medida política para que los partidos en el poder impongan a sus incondicionales.

Vicente Francisco realizó hace una semana su cierre de actividades –único agente de policía que lo hizo- donde estuvieron representantes de Morena y autoridades municipales, incluido el mismísimo Gaudencio López, que afirmó “la reelección no pasará”, sin embargo, apenas hace un par de días, la comunidad de Santa Úrsula, en asamblea ha decidido elegirlo nuevamente como su representante. Vientos de lucha sobre los derechos de los pueblos indígenas se avizoran en las comunidades que rodean a la presa Cerro de Oro, frente a una autoridad municipal que irónicamente ha tenido como bandera el discurso chinanteco.

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