AMOR DE CABARET

El protegido

Su lealtad está a horas de ser premiada con una candidatura a la diputación local sin credenciales sociales, será un candidato impuesto echado al ruedo con la percepción de que tiene a su favor dinero público, y que va aprendiendo en el camino que de lo que se trata es de vender esperanzas.

ANTONIO MUNDACA

Marcos Bravo ha crecido en las encuestas. Marcos Bravo ha crecido como político se escucha a veces en pláticas del circulo rojo al que pertenecen los liderazgos sociales y de opinión. Pero más allá del davilismo y en los lugares comunes de revoluciones de la gente confusas y discursivas, también se dice que el crecimiento de Marcos Bravo no puede entenderse sin dinero público, sin mucho dinero para empoderar a un joven con buenas intenciones y ademanes ensayados que en el último año lo mismo ha jugado a la política que hacer de una Fundación Humanitaria un reality show y que al final parece que le ha salido bien pues será candidato a la diputación local con toda su juventud, sus errores a cuestas , bajo el cobijo del Presidente Municipal Fernando Bautista Dávila.

Es Marcos Bravo la continuidad del davilismo o es simplemente el peón para los intereses de un Fernando Bautista Dávila que se ha empoderado con su política social a pesar de sus contradicciones. Marcos Bravo fue puesto en la Fhucup no para que los programas de dicha fundación crecieran, se democratizaran, se transparentara el uso clientelar de la pobreza, fue puesto ahí hacer política de ficción rodeado de jóvenes pujantes con ideas creativas que lo mismo tienden a la frivolidad que al culto a la persona de su Lord.  Marcos Bravo sin embargo, no es Fernando Dávila, quizá tenga la escuela pero sus cartas credenciales de cara al trabajo electoral provienen de una carrera sin mancha y desconocida, una carrera política a la sombra de su patriarca en la que él ha ido creyéndose los honores por haber empezado el proyecto de Fhucup cuando no tenían nada.

Su lealtad está a horas de ser premiada con una candidatura a la diputación local sin credenciales sociales, será un candidato impuesto echado al ruedo con la percepción de que tiene a su favor dinero público, y que va aprendiendo en el camino que de lo que se trata es de vender esperanzas.

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