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AMOR DE CABARET | El repatriado

¿Ya le habrán dicho a Javier Pacheco, que el líder estatal del PRI es Eviel Pérez Magaña?

ANTONIO MUNDACA

Quien lleva años con la brújula perdida, la pólvora mojada y los ideales de fidelidad durmiendo, es Javier Pacheco Villaseñor. Y una y otra vez, puede volver al origen y reconstruirse como priista. Borrado de la historia política tras el lamentable asesinato de su hermano Gustavo Pacheco Villaseñor, sus decisiones, opiniones, amores y filias han mutado de  un partido político a otro, sin darse el tiempo para construir una base social propia.

Su más reciente incursión pública ha sido a favor de Jorge Illescas Delgado ‘Chester’, abanderado de la alianza PRI-PAN, y se ha presentado en sociedad con un presunto altruismo desde el Club Rotario. Es posible que logre sumarle votos al abanderado aliancista, pero es más probable que esos votos sean por el recuerdo de Gustavo Pacheco Villaseñor, y no por el camino particular del multifacético exabanderado del PAN a la diputación local en 2018, y breves pasos por el Partido Verde y hasta Morena.

Hijo y hermano de expresidentes, en 2013 pudo ganar la elección a la presidencia municipal abanderado por el Panal; quedó en segundo lugar y fue derrotado por Antonio Sacre Rangel.

Hay una anécdota que define en mucho los tropiezos y tumbos de Javier Pacheco como político: Cuentan los operadores, que el día de la elección, Javier Pacheco prefirió irse a ver películas de domingo familiar, en vez de estar pendiente de las estrategias electorales. No sólo se confió o creyó que ganaría por el trabajo realizado por su hermano fallecido, si no que dejó la responsabilidad política a una hilera de jóvenes que acabaron diciendo que el candidato estaba más pendiente de los jingles de campaña que de la estructura electoral.

¿Ya le habrán dicho a Javier Pacheco, que el líder estatal del PRI es Eviel Pérez Magaña?

 

 

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