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  • Su historia política registrada desmiente los heroísmos de paja que Marcos Bravo y otros pretendieron vender, sobre el que fue el peor presidente de Tuxtepec, en la primera década del siglo XXI y ahí permanecería, si no hubieran los tuxtepecanos elegido en 2010 a José Manuel Barrera Mojica, que le quitó el puesto de lo peorcito a Santos Sierra, inmortalizado con el sobrenombre de “Chavatuza”, para definir no lo peor de su gobierno, pero sí lo más evidente, un Tuxtepec lleno de calles y hoyos

 

Antonio Mundaca

 

De la campaña que Jorge Illescas Delgado “Chester”, hay varias anécdotas que quedarán para el registro histórico en video. Sobre todo esos discursos que Marcos Bravo hizo como jovenzuelo sin conocimiento histórico de Tuxtepec, sobre algunos personajes del PRI y del PAN con total zalamería, y que son dignos de hablar con calma después, cuando dejemos de oírlo declamar “El seminarista de los ojos negros”.  El caso particular a resaltar que nos ocupa esta vez es el de Salvador Santos Sierra, presidente municipal de Tuxtepec en el trienio 2005-2007 y que ahora va de relleno en la planilla chesterista, en la posición número 9 como candidato propietario según los datos del IEEPCO.

Y es que no podría ser de otra manera, el relleno le queda. Su historia política registrada desmiente los heroísmos de paja que Marcos Bravo y otros pretendieron vender, sobre el que fue el peor presidente de Tuxtepec, en la primera década del siglo XXI y ahí permanecería, si no hubieran los tuxtepecanos elegido en 2010 a José Manuel Barrera Mojica, que le quitó el puesto de lo peorcito a Santos Sierra, inmortalizado con el sobrenombre de “Chavatuza”, para definir no lo peor de su gobierno, pero sí lo más evidente, un Tuxtepec lleno de calles y hoyos. Santos Sierra inauguró esa costumbre que persiste hasta nuestros días.

Santos Sierra fue usado durante la campaña de “Chester” para vender un panista de cepa. Un panista que sirvió a los intereses de los Ahuja Pérez haciéndolos proveedores y enriqueciendo a antiguas castas azules que hoy solo viven de la leyenda urbana. Panista de cepa aunque llegó al poder por las siglas del PRD, porque se le atravesó por el PAN el difunto Fernando Guerra, y que ya en el poder ambos hicieron negocios destruyendo el patrimonio tuxtepecano y su quiosco histórico, para sustituirlo por el “parque del millón de dólares” que fue la cereza del pastel de la corrupción de ese trienio, cuya segunda característica fue el nepotismo en todas sus formas, colores y locuras.  El versátil y religioso político emuló al presidente de la república José López Portillo en su versión tropical,  para hacer de la nómina del ayuntamiento “el orgullo de su nepotismo” y se dio el lujo de responder ante los cuestionamientos “yo contrato a mi familia porque en Tuxtepec no hay gente que sepa trabajar”.

Fue un tanto lisonjero ver cómo vendieron en la campaña de “Chester” a Santos Sierra como el presidente de las “600 obras”, cuando las notas de prensa demuestran que hizo en su último año solo 80, debe ser porque le contabilizan las 3 veces que rompió y rehabilitó la Av. Carranza, para volver a hacer la obra y beneficiar a su contratista de cabecera, Pepe Llanjo  y así, con muchas obras más, que bien dieron para aun hotelito a las rivera del rio Papaloapan y el poder vivir en Veracruz durante la época más violenta -hasta ahora- de Tuxtepec, llamada davilismo.

AMOR DE CABARET

El austero

elmuromxelmuromx2017-01-20

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