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Música para Camaleones | Dávila, el sacrificado para ajustar cuentas después

Fernando Dávila supo desde siempre que tenía que crecer en las encuestas. Aparecer en números por encima de todos para que el dedo elector le diera la oportunidad de abrirse paso en un círculo cerrado por los grupos que detentan el poder y tienen en la frente en la región desde hace 16 años a Eviel Pérez como cabeza de una hidra que gana elecciones y recicla sus esbirros para mantener a Tuxtepec sumido en la pobreza a cambio de votos

ANTONIO MUNDACA

El miércoles 23 de marzo, Fernando Bautista Dávila fue informado que no sería candidato del PRI a la presidencia municipal de Tuxtepec.  La notificación se la dio el mismo aspirante al gobierno oaxaqueño Alejandro Murat Hinojosa, un día antes de su registro como candidato oficial por Oaxaca ante el Instituto Estatal Electoral y de Participación Ciudadana de Oaxaca (IEEPCO)

El argumento fue una encuesta realizada por el equipo de Murat Hinojosa  los meses de diciembre y principios de febrero.  Un cruce numérico contrastado con dos casas encuestadoras más , donde el índice de popularidad ponía varios puntos arriba a Silvino Reyes Téllez, en dicha encuesta Fernando Dávila tenía un empate técnico con Gabriel Cué Navarro, hoy candidato a la diputación local por el distrito 02.

Fernando Dávila había presentado sin embargo una encuesta de marzo donde había rebasado en números a Silvino Reyes. Un par de dígitos insuficientes para contrarrestar la cargada.  El peso simbólico del senador Eviel Pérez Magaña, que desde finales de febrero ha empujado negociaciones con Alejandro Murat para mantener su feudo en la cuenca del Papaloapan para él y los suyos. Una negociación que se selló el 18 de marzo con un encuentro – filtrado a columnistas y medios – entre el candidato priísta y los evielista que tragaron sapos en pos de la unidad y la supervivencia.

Bautista Dávila tras la noticia fue invitado a incorporarse a la campaña priista con el argumento de que podría alcanzar un cargo público si el PRI llegará al gobierno del estado después de un posible triunfo el 5 de junio. Le ofrecieron también como opción ser suplente de Gabriel Cué y desde ahí buscar la presidencia en dos años. Además de algunas regidurías y direcciones.

Después de las ofertas y la sensación de traición, Dávila se perdió en la noche oaxaqueña, avivó los reclamos con viejos operadores del muratismo. Llegó al registro de Alejandro Murat y se mantuvo en las orillas. Miró de lejos el ascenso, esquivó su caída y no compartió en sus redes sociales la unción al que había sido leal desde hace varios meses, confiado en que sería la lealtad y no los números, o las negociaciones oscuras , lo que lo pondría de candidato muratista en tierra de Evielistas urgidos por mantenerse en el poder en el cambio de sexenio.

Vio a lo lejos el ascenso de Silvino Reyes, el férreo evielista ahora acomodado al costado de Alejandro Murat por Gabriel Cué Navarro. El desfile de Eviel Pérez junto al candidato (Murat), que le “robo la oportunidad más grande de su vida”- según las propias palabras del Senador tuxtepecano, apenas en diciembre.

Fernando Dávila supo desde siempre que tenía que crecer en las encuestas. Aparecer en números por encima de todos para que el dedo elector le diera la oportunidad de abrirse paso en un círculo cerrado por los grupos que detentan el poder y tienen en la frente en la región desde hace 16 años a Eviel Pérez como cabeza de una hidra que gana elecciones y recicla sus esbirros para mantener a Tuxtepec sumido en la pobreza a cambio de votos.

La sensación que deja el descarrilamiento de Dávila en sus seguidores es que la apuesta de Murat fue pragmática. No solo garantizar a quien más número de votos le dé a la presidencia municipal, y puedan sumarse a su causa en el estado, además de  factores de unidad que puedan cohesionar  a los priistas resentidos por la derrota de Eviel Pérez : las familias ricas, el voto duro que encumbró a Antonio Sacre- aún siendo el peor de los candidatos del PRI hace tres años- los operadores rojos acostumbrados con dinero a hacer ganar a los imposibles,  la maquinaria aceitada construida por Eviel Pérez Magaña  en Tuxtepec que le den votos para que Alejandro Murat alcance la gubernatura. Ya en el poder, sin duda, habrá tiempo para ajustar cuentas.

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